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Humedales en peligro de extinción

Publicado el:: 04-06-2007

Desde hace unas décadas Bogotá viene experimentando un crecimiento urbano significativo, factores como el desplazamiento forzado, las migraciones y las pocas garantías de seguridad y economía en las zonas rurales agudizan dicho crecimiento.

Humedales en peligro de extinción
Según el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, más del 72% de la población habita en áreas urbanas. Asimismo, la capital cuenta aproximadamente con 6.314.305 habitantes, convirtiéndose en la ciudad más poblada del país, generando una gran demanda de vivienda y servicios públicos que no se cubren en su totalidad.

A causa de este crecimiento inevitable emergen diversas crisis en el ámbito ambiental, una de ellas es el deterioro de los humedales como resultado de su ocupación ilegal por parte de las familias más pobres de la ciudad. Este problema motivó la realización del proyecto Crecimiento Urbano, Pobreza y Medio Ambiente En Bogotá: Una Visión Desde Cinco Localidades, adelantado por la Facultad de Medio Ambiente y Recursos Naturales, de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, dirigido por el investigador Jair Preciado Beltrán, director del Grupo Interdisciplinario de Investigación en Medio Ambiente Urbano de la misma institución.

“Esta investigación se realizó en cinco localidades de Bogotá, donde la situación ambiental y social, sumada al crecimiento urbano constituye un escenario complejo, estas son: Bosa (sector barrio la Esmeralda), Negativa (sector humedal de Jaboque), Kennedy (sectores humedales Techo y la Vaca), suba (sector Tibabuyes) y San Cristóbal (sector barrios Corinto y Manantial). Las primeras cuatro localidades muestran la situación de los ecosistemas hídricos; a su vez el sector de San Cristóbal muestra la progresiva invasión de vivienda ilegal en los terrenos de los cerros orientales”, explicó el profesor Preciado.

El proyecto, más que denunciar la critica situación de estás zonas, buscó entender los imaginarios de las personas que habitan los humedales en condiciones infrahumanas, para poder ejecutar posibles soluciones o alternativas que pudieran mitigar el daño, así como explorar hacia a dónde apunta el escenario futuro de estas reservas ecológicas las cuales, día a día, se pierden en medio de las grandes construcciones en el contexto de un crecimiento urbano donde los espacios naturales siguen siendo ignorados.

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Vivienda, pobreza y calidad de vida
Las familias que habitan algunos sectores de los humedales y de los cerros orientales, se caracterizan por ser de escasos recursos, son comunidades que luchan por construir un proyecto de vida en una sociedad muy excluyente, familias que se han posesionado ilegalmente de los terrenos, ya sea por voluntad propia o por estafas de urbanizadores piratas como el caso del barrio Unir II de la localidad de Engativá, donde el señor Mariano Porras vendió viviendas ilegales, que hoy por hoy, está causando problemas de acumulación de basuras y contaminación de las reservas hídricas del humedal de Jaboque.

La invasión de los humedales acaba con su fauna y flora, los escombros utilizados para rellenar los humedales en busca de “suelos sólidos” y las actividades de pastoreo (como en el humedal de Jaboque), son algunas de las causas de la desaparición de valiosos ecosistemas naturales que son de gran importancia ecológica en la ciudad.

Sin embargo, estas acciones de “destrucción” responden a las necesidades económicas, sociales y políticas de las familias que ocupan los humedales. El difícil acceso a los servicios educativos, de salud y a una economía estable, Vivienda sobre ronda del humedal del Jaboque hacen que acudan a buscar alternativas que les permitan poseer un espacio “seguro” de desarrollo de acuerdo a sus posibilidades.

Por otro lado, Bogotá presenta un déficit de aproximadamente 550.000 unidades de vivienda anuales, factor que indiscutiblemente afecta a las familias más pobres, las cuales desamparadas por el Estado, sin más opción, deciden vivir en zonas de alto riesgo exponiéndose a inundaciones, derrumbamientos y enfermedades respiratorias.

En cuanto a la pobreza y la calidad de vida, el proyecto hace énfasis en que “la primera no es solamente un problema asociado al ingreso, no sólo es la falta de un salario remunerado, pobreza o mejor calidad de vida es mejorar las condiciones, por ejemplo, de habitabilidad que tienen las comunidades.

Por su parte, calidad de vida no es un concepto económico, ésta tiene que ver con las representaciones simbólicas de las familias, con lo que la gente quiere como proyecto de vida. Igualmente, calidad de vida, necesariamente, tienen que ver con los servicios que el Estado debe brindar a las comunidades”, comentó el profesor Preciado.

En este sentido la solución no es solamente la reubicación de las familias que habitan en dichos terrenos, es también plantear estrategias en pro de la conservación ambiental y del aseguramiento de la calidad de vida de cientos de personas que buscan construir comunidad en medio de las difíciles circunstancias, así como reconocer a estos habitantes como ciudadanos activos y valiosos dentro de las políticas sociales. “Uno de los habitantes nos contaba: es que nos tratan como basura, no nos tienen en cuenta para nada”, añadió el profesor Preciado.

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Algunas iniciativas...
A través de entrevistas semiestructuradas, talleres, recorridos de campo y diálogos directos con los líderes comunitarios, se vislumbro el interés de las comunidades por mejorar sus condiciones de vivienda sin aumentar el daño ecológico. “Aquí vale la pena resaltar el caso del sector de los barrios Corinto y Manantial (localidad de San Cristóbal), para los cuales se desarrolló una encuesta, que posibilitó el diseño de una propuesta de reforestación, como medida de protección ambiental en un sector con un alto grado de erodabilidad y de pobreza”, añadió Preciado.

Con los talleres que se realizaron en la localidad de Bosa, se vislumbró el gran sentido de solidaridad de los habitantes del sector, lo cual ha generado propuestas para mejorar la calidad de vida”, en el caso de Engativá con comunidades de estratos 3 y 4 se evidencia una enorme indiferencia al tema ambiental. En cuanto a Kennedy, en donde hay tres humedales, se ha hecho un trabajo comunitario significativo con el apoyo de ONG’s, pero la respuesta es que a pesar de esto los humedales están desapareciendo. En la Localidad de Suba, en el sector de Tibabuyes, se ve un deseo de constituir participación ciudadana, la cual es muy pobre en Colombia, por último, en la localidad de San Cristóbal, se hizo un trabajo aproximativo para saber si la gente en un momento dado quisiera reubicarse, a lo que respondieron: “Si nos envían a un sector donde nosotros podamos tener un proyecto de vida, que no sean los típicos sectores marginales, se podría hacer el traslado”, comentó Preciado.

Educación en medio ambiente, políticas de vivienda y la ejecución de programas del Estado, son de vital importancia para iniciar procesos de reestructuración y conservación del medio ambiente. Del mismo modo, en la propuesta final de este proyecto se plantea la importancia de disminuir los alarmantes niveles de pobreza urbana en Bogotá.

“Programas, asistenciales o no, son necesarios para crear estrategias de participación local y ciudadana, así como el fortalecimiento de las organizaciones de base, lo cual es fundamental para idear estrategias de capacitación, incorporando el concepto propio de cultura de las comunidades y articulando políticas distritales y regionales de empleo, como propuestas de desarrollo. Esto es de vital importancia para mitigar la crisis”, concluyó Preciado.

Finalmente, después de dos años de intenso trabajo, se realizó la producción de un video documental: “En busca del ambiente perdido”, como producto complementario que recoge las experiencias vividas durante el proceso.

Ahora, la idea es traspasar los límites tradicionales de la publicación, ofreciendo una propuesta que muestre la situación y las posibles soluciones frente al problema de pobreza, medio ambiente y crecimiento urbano, trabajo que también involucra a las comunidades con quienes se seguirá trabajando.