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La ciencia que se hace en Medellín

Publicado el:: 09-04-2007

El escaso apoyo económico de la empresa privada y el “top secret” de la información científica en los investigadores no permiten visualizar los procesos de investigación en ciencia que se adelantan en la ciudad. Las universidades sí muestran su trabajo.

La ciencia que se hace en Medellín
Pese a los múltiples programas para el desarrollo de ciencia en Medellín y el interés de los científicos por crear e investigar fenómenos, la ciencia no tiene fondos y sus gestores trabajan casi en el misterio y el anonimato.

Sin embargo, en el laboratorio, buscando la órbita de la Tierra y pasando por el análisis del entorno social, se han estructurado investigaciones que potencian el desarrollo científico y tecnológico.

Medellín en órbita

En la ciudad, se está estructurando un proyecto espacial, con el fin de lanzar un pico satélite (objeto de baja frecuencia) que transmita señales que puedan ser evaluadas desde la ciudad.

Un grupo de diez profesionales en ciencia, que pertenecen a la “Sociedad Julio Garavito Armero” para el estudio de la astronomía en Medellín y miembros del Programa Espacial de Antioquia trabajan en la construcción, análisis científico y búsqueda de financiación que les permita situar a Medellín en el espacio.

Campo Elías Rendón, subdirector de la Sociedad, afirma que un satélite en órbita no sólo es satisfactorio, sino que permite fundar verdaderos procesos de investigación espacial, que generen credibilidad en la empresa privada.

La idea es enviar un satélite que emita señales sonoras en un determinado intervalo. Se puede asemejar a la experiencia que ha tenido la Universidad Sergio Arboleda, de Bogotá, con un aparato que transmitirá el himno nacional cada 90 minutos cuando pasa sobre la capital. El satélite tiene la asesoría de instituciones internacionales, un costo aproximado de 2.000 millones de pesos y, según el plan, se lanzará en dos años. El modelo que se va a utilizar es un kit de Cubesat (artefacto de 30 centímetros y un kilogramo), que realizará pruebas de comunicaciones, control desde la Tierra y pruebas de imágenes para chequear modelos atmosféricos.

Para Rendón, el trabajo sin recursos se hace más difícil, pues “a veces no se conocen las personas que investigan en ciencias espaciales. Nosotros trabajamos aislados de algunas instituciones porque están viciadas por políticas nocivas para el desarrollo de los programas. En el país no existe apoyo para las ciencias espaciales”, dice sin rodeos.

Sin embargo, la Presidencia de Colombia anunció que apoyará los procesos en ciencia espacial con la creación de la Comisión Colombiana del Espacio, para “la aplicación de tecnologías espaciales que contribuyan a aumentar la productividad y la competitividad en la agricultura, industria, comercio y fuerzas militares”.

{* title=Biotecnología para el consumo}
Biotecnología para el consumo


Hace diez años, la Universidad Nacional realiza investigaciones en microbiología y biotecnología con el objetivo de estudiar fenómenos que ocurren con microorganismos de algunos productos y mejorar la calidad de los alimentos de consumo humano.

La ciencia cuenta con el apoyo no sólo de instituciones educativas universitarias, sino con personas, entre estudiantes, docentes y “gomosos”, comprometidos con los procesos de investigación y purificación de los alimentos en Medellín.

La docente investigadora Olga Montoya, directora del Laboratorio de Microbiología Industrial de la Universidad Nacional, indicó que “investigaciones científicas como la implicación de los lactobacilos en el proceso de la leche son saludables, ya que compiten y combaten agentes patógenos producidos por el alimento y que causan gastroenteritis”.

De igual forma, el grupo de Microbiología Industrial ha desarrollado estudios para observar si las bacteriocinas –microorganismos concentrados en cárnicos y lácteos- pueden preservar la vida y la calidad de los productos, actuando como biopreservantes. De ser así, el proceso podría ser llevado a cabo en la elaboración de productos en la industria láctea.

La docente dice que la investigación debe aumentar para reducir riesgos en el consumo de alimentos. Por ese motivo, los continuos estudios en laboratorios serán fundamentales para el desarrollo de una sociedad saludable.

Sin embargo, la publicación de los avances en ciencia es trágica, bien sea por la falta de confianza de los investigadores o por carecer de apoyo económico.

{* title=Desarrollo científico}
Desarrollo científico

La Sede de Investigación Universitaria (SIU), de la Universidad de Antioquia, está a la cabeza, pues tiene 28 grupos de investigación que trabajan en temas desde física atómica, epidemiología, biotecnología, control de contaminación, genética, neurociencias e inmunología, que pretenden impulsar y posicionar la capacidad investigativa de los científicos locales.

El director Científico de la SIU, Jhon Fredy Duitama, indicó que “los procesos de investigación perfilan a Antioquia como polo de desarrollo de la ciencia en Colombia, ya que gracias a los aportes económicos y físicos, se han incentivado avances en ciencia de gran importancia para la región”. Además, el Director Científico expresó que, a pesar de que los procesos en investigación son muy costosos, se hace lo posible para impulsarlos.

Dentro de la SIU se encuentra el Grupo de Investigación en Gestión y Modelación Ambiental (GAIA), el cual analiza el funcionamiento de sistemas naturales complejos, como el ciclo hidrológico. Igualmente, analizan los ecosistemas acuáticos –ciénagas, ríos y espejos de agua- para aprovechar al máximo los recursos hídricos del departamento.

La ingeniera ambiental Isabel Cristina Correa Ochoa ha desarrollado estudios en ecología acuática y en calidad del agua, específicamente con algas en el embalse Río Grande II, que suministra agua potable para el Valle de Aburrá, con el objetivo de investigar si las algas que habitan en los embalses son tóxicas, puesto que se han presentado casos de contaminación e intoxicación por beber de estas fuentes hídricas. El efecto puede ser la aparición de neurotoxinas -lesiones cerebrales- como diferentes afecciones gastrointestinales.

En primer lugar, se interviene el espacio afectado en diferentes periodos del año, se realizan pruebas químicas y se reúnen muestras; luego se aíslan y se analizan en el laboratorio y se determina la presencia de nutrientes, y así, se observan tanto el aumento de otros microorganismos como de otras sustancias disueltas en el agua.

La investigadora afirmó que el proceso dura alrededor de cuatro meses, sin descartar retrasos en la investigación, y añadió en el tema del apoyo a la ciencia que “actualmente hay más investigación y tecnología en la ciudad, hecha con pocos recursos, y se pretende que las investigaciones dé resultados satisfactorios y no se queden en las bibliotecas de los científicos, sino que sean publicadas para que la opinión pública las conozca".

{* title=¿Se divulga la ciencia?}
¿Se divulga la ciencia?


En relación con la divulgación, Guillermo Pineda Gaviria, docente de la Universidad de Antioquia, escribió en su texto “La ciencia de este mundo”, que “la ciencia no es, en absoluto, divulgable, pero esto es lo que sucede con la mayor parte de las áreas del conocimiento humano…”

Añadió que “los aspectos esenciales de sus descubrimientos y sus posibilidades… pueden ser conocidos y aprovechados por quién esté suficientemente interesado en el tema, sin necesidad de convertirse en especialista”.

Para Álvaro Toro, ingeniero civil e investigador, “en Medellín la divulgación de ciencia y tecnología cuenta con varios canales, que permiten llegar a varias personas, pero no a un número considerable. La información especializada y la baja educación de los habitantes impiden, aún más, el desarrollo. Por eso es que los procesos tecnológicos no se ven, pero existen, ya sea por grupos de excelencia, instituciones privadas o universidades”.

La Ley 29 de 1990 señala que “corresponde al Estado promover y orientar el adelanto científico y tecnológico y, por lo mismo, está obligado a incorporar la ciencia y la tecnología a los planes y programas de desarrollo económico y social del país y a formular planes de ciencia y tecnología tanto para el mediano como para el largo plazo”.

Sin embargo, para el desarrollo de la ciencia y la tecnología a plenitud se necesita que la empresa privada se vincule a procesos de investigación, o sea obligada por parte del Estado a introducir programas de ciencia, pero esto es más utópico aún.

Toro agregó que “los investigadores tienen muchas limitaciones, se debe recabar las opciones de apoyo internacional. En este punto nos llevan ventaja las instituciones educativas y privadas de Bogotá y Cali”.

Juan David Ramírez, ingeniero civil y estudiante de Astrofísica, indicó que “no hay atajos en la ciencia ni en la técnica. Si los hubiese, las universidades y los politécnicos estarían vacíos”.

Del mismo aseguró que “los celos en determinados procesos intensifican los problemas de comunicación entre ciencia, científicos y empresa privada, y el conocimiento de las personas de las creaciones y descubrimientos”.

Las investigaciones científicas y tecnológicas deben buscar los medios de comunicación para divulgar sus descubrimientos y hallazgos, en expresiones coloquiales porque lo que no se muestra, no se vende.