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Dificultades del quehacer científico en Colombia

Publicado el:: 07-05-2007

Un análisis a la situación actual del quehacer científico en el país, evidenció que los intentos en pro de fomentar un desarrollo científico en el campo de las ciencias ambientales encaminado al bien común, sufre rupturas desde el aspecto administrativo del Gobierno y de la Academia, como principales sectores en los que se debe centrar la importancia de la ciencia.

Dificultades del quehacer científico en Colombia
Este hecho fue presentado en la conferencia “Dilemas actuales de la crisis nacional y planetaria: las dificultades del ejercicio científico en Colombia”, dictada, en la Universidad de la Sabana de Bogotá, por la bióloga Martha Fandiño Lozano, Ph. D en Ciencias Ambientales de la Universidad de Ámsterdam, Holanda, e investigadora del Grupo ARCO (Asociación que reúne científicos en conservación biológica del Departamento de Biología de la Facultad de Ciencias, Pontificia Universidad Javeriana).

La investigadora ejemplificó la situación mediante la siguiente parábola: “un grupo de pastores utilizaban una misma zona de pastos. Un pastor pensó, racionalmente, que podía añadir una oveja más a las que pacían en los pastos comunes, ya que el impacto de un solo animal apenas afectaría a la capacidad de recuperación del suelo. Los demás pastores pensaron también, individualmente, que podían agregar una oveja más, sin que los pastos se deteriorasen. Pero la suma del deterioro imperceptible causado por cada animal, arruinó los pastos y tanto los animales como los pastores murieron de hambre”.

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Algunas protagonistas

Las familias presentes en Santa María pintada de flores van de la A (acantáceas, entre las que se cuenta el ojo de poeta) a la Z (zingiberáceas, a la que pertenece el jengibre y cárdamomo).

A lo largo de sus 172 páginas se exponen cerca del 15% de la variedad de plantas con flores de este municipio (cerca de 900 especies), escogidas por la belleza de su floración, por su importancia en la comunidad (usos o cultivo) o porque son muy abundantes.

Entre las escogidas está la familia de las bromelias, plantas que comúnmente se conocen como quiches o cardos. En la Guía están presentes cerca de 40 especies de esta familia, pues son muy importantes para el medio: en su interior se forman pequeños estanques de agua que constituyen en micro ecosistemas, porque en ellos se realiza el ciclo de vida de muchos animales como insectos y ranas.

También se encuentran varias especies de la familia de las Heliconiáceas, las que comúnmente se conocen como platanillos y que son un importante recurso ornamental. De ellas hay presentes 8 especies, algunas de las cuales representan un mercado potencial y pueden ser apreciadas en los mercados locales. “En nuestro país los gobernantes no se dan cuenta que el mundo se extingue y sólo ven la situación como la disminución de los recursos”: Martha Fandiño, investigadora.

Santa María está ubicada en la Cordillera Oriental y hace parte del famoso pie de monte que forma parte de la zona de transición entre la Orinoquía, la Amazonía y Los Andes. En ella están presenten bosques muy húmedos tropicales, premontanos y montano bajos.

Según los autores, el municipio posee dos tipos de suelos correspondientes a clima templado muy húmedo, en la parte noroccidental, y a clima cálido muy húmedo, en la parte suroriental. Ambos tipos de suelos son ricos en materia orgánica.

El área del municipio es de 326 kilómetros cuadrados y tiene 19 veredas. Su temperatura media es de 24 grados centígrados. Según el censo del Dane del año 2005, tiene 4.498 habitantes; de ellos 2.473 están en la cabecera municipal y 2.025 en el campo.

Si bien, en el mundo existen problemas complejos como el calentamiento global, la preservación de especies, el cuidado de los parques y las reservas naturales, entre otros, en Colombia es necesario formularse preguntas como: ¿Hay un modelo de país claro?, ¿Qué hacer para sensibilizar a las personas sobre el principio de la muerte del mundo?, ¿Hacía donde ir?, ¿Sí preservamos, qué preservar?, indicó Fandiño.

Mientras el mundo avanza a velocidades vertiginosas tecnológicamente, los gobiernos más adelantados en el tema tratan de optimizar los recursos mediante la implantación de planes de contingencia en los que se intentan crear soluciones a los problemas ambientales, sociales, políticos y económicos, todos direccionados a generar desarrollo.

“En Colombia por su parte, estos intentos en pro de fomentar un desarrollo científico en el campo de las ciencias ambientales encaminado al bien común, sufre rupturas desde el aspecto administrativo del Gobierno y de la Academia como principales sectores en los que se debe centrar la importancia de la ciencia”, afirmó Fandiño.

Normalmente, la ciencia es vista como “algo lejano”, es decir, una rama aplicable sólo en Europa o Estados Unidos. De acuerdo con la conferencista, esta visión errada genera problemas a la hora de desarrollar investigaciones que aporten y beneficien socialmente a los Colombianos, pues los programas institucionales no son diseñados de acuerdo con las necesidades de la sociedad, debido a que “en nuestro país los gobernantes no se dan cuenta que el mundo se extingue y sólo ven la situación como la disminución de los recursos”.

Así mismo, se debe tener en cuenta que el avance tecnológico abre brechas cada vez más extensas en comparación con los países donde se pueden aplicar, razón por la cual en Colombia no se pueden usar algunas de estas tecnologías en el contexto o hábitat natural por las diferencias sociales, culturales, económicas y políticas.

Por otra parte, la investigadora abordó el tema del papel que juega el periodismo en el país y se refirió a diversas posiciones acerca de la función del mismo. Para la comunidad científica el periodista no sabe o no entiende lo que quieren decir sus teorías y por tal razón no confían en los medios para divulgar el resultado de sus investigaciones.

Así mismo, “en el periodismo existe la mala costumbre de hablar por hablar sin razones de peso”, añadió la bióloga. Además nace otra dificultad con la moda de la desestatificación y el ritmo de la globalización, como lo es la privatización de los parques ambientales, o mejor, el tener que pagar para poder consumir agua o respirar en un parque, es la democracia del mercado.

Para Fandiño, estos cuestionamientos son el resultado de “nuestro alcance destructor”, porque tenemos un poder de incidencia en todos los modos de vida y viene arriesgando la salud del hombre y de los ecosistemas.